Revista Digital Independiente
בס"ד
EDITOR: Rafael Ben-Abraham Barreto

La crispación que no cesa
16 de sep de 2024
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La crispación en la vida política española está a flor de piel, y se respira a cada golpe de noticia en los medios de comunicación y en las redes sociales, una atmósfera insoportable. El discurso subyacente del debate político general descansa en la descalificación del contrario, en la solidaridad de ir en contra del adversario, en la búsqueda de las divergencias en vez de tratar de encontrar puntos de encuentro para resolver los problemas que aquejan a la sociedad que dicen defender y proteger.
Bien es sabido que el término política deriva etimológicamente del griego: polis, ciudad; gobierno de la ciudad. En la antigua Grecia surgieron las ciudades estado y ahí nació la democracia primitiva, la democracia de Pericles.
El gobierno del pueblo y como citara unos de los primeros presidentes de Estados Unidos Abraham Linconl, que la definió la democracia, como el Gobierno del Pueblo para el pueblo, todo un concepto o intención que trascendía más allá los cimientos de la Revolución francesa de 1789, con su ideal Libertad, Igualdad y Fraternidad, pero que la realidad del devenir de la historia la ha reducido a una mera utopía. Incluso la Francia de aquella época soportó atrocidades en aras de ese principio de libertad, igualdad y fraternidad. El contrato social.
Porque, por mucho que nos pese admitirlo, aún escasea la libertad, la igualdad es casi un imposible y la fraternidad parece sucumbir ante los egoismos de grupo o el odio encubierto o enmascarado en no sé que suerte de proteccionismo chovinista encarnado en los nacionalismo que en vez de ensanchar lo local hacia lo universal pretenden llevar lo universal al reducto de las aldeas.
Vale decir, que la democracia es el sistema menos malo posible para el gobierno de un país o una nación. Lo ideal sería que realmente fuera el gobierno del pueblo y por y para el pueblo, encabezado por hombres y mujeres capaces y despojados de cualquier ambición espúrea.
Una humilde recomendación, levantemos la cabeza, usémola para pensar y tomar las decisiones acorde con nuestras necesidades y expectativas y no en función de los interese de otros, que en el fondo, más tarde o más temprano se tornarán contra nosotros.